Decorar los salones con cuadros


Normalmente es algo en lo que no reparamos demasiado, a no ser que la obra en cuestión sea realmente una maravilla, pero los cuadros que escogemos para decorar nuestras paredes son un elemento fundamental. Hay varias “normas” que se deben seguir para hacer una elección verdaderamente acertada. La primera, y más importante, es que el cuadro te guste de verdad. Parece un dato obvio, sin embargo hay mucha gente que se lo salta y directamente pasa a escoger uno que “le pegue” con el resto de la decoración. Es un gran error porque, si no te gusta demasiado y sólo lo escoges porque va con los demás objetos, si cambias esa decoración ¿qué harás con el cuadro? Por el contrario, si escoges uno que te guste realmente, aunque cambies tu decoración, intentarás encontrarle un buen lugar, pese lo que pese.

Salon cuadro

La segunda “norma” a tener en cuenta es el tamaño y, por encima del color o la forma que tenga, está escoger el marco adecuado. El tamaño, por la sencilla razón de que en una habitación pequeña un cuadro muy grande la sobrecargaría y, en una muy grande, poner un cuadro muy pequeño quedaría raquítico. Y si pones muchos pequeños, vuelves a sobrecargarla. El marco porque, al contrario de lo que muchos creen, es lo que realmente “pega” o no con la decoración aunque, desde luego, se debe cuadrar con el contenido del cuadro para que no resulte una mezcla absurda.

Mi opción personal siempre es escoger marcos dentro de una gama clásica, porque no se pasan nunca de moda, y porque hay diseños clásicos muy originales. Otra opción perfecta puedes ser escoger un lienzo sin marco, como en las imágenes de la tienda online de muebles Portobello Street.

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